
Han pasado las llamadas elecciones de media gestión. La calificación de estas como plebiscitarias determinan la obligación, tanto al gobierno como a la oposición, de realizar un análisis de las exigencias que provienen de la sociedad.
Este escenario ha sido claro: la gente quiere un cambio. Es hora de pensar una Argentina grande y fuerte. El autismo político debe ser superado. Es tiempo de comenzar a construirla. Para ello, es necesario que los gobernantes y los dirigentes de la oposición cuenten con la grandeza de romper con la lógica tradicional del aislacionismo y tender puentes con otras fuerzas políticas para que en conjunto se logren puntos de consenso.
Esta oportunidad para encarar el diálogo, ha sido tomada oportunamente por el oficialismo haciendo algo que debería haber sido realizado desde un principio. Los principales actores de los partidos políticos deben confluir en un acuerdo programático que contemple los puntos básicos sobre los que debe apoyarse una nueva nación.
Es tiempo de terminar con el cortoplacismo propio de la historia argentina. Sobre esos puntos en común, es que deben producirse políticas de estado tendientes a lograr un aumento en la calidad de vida de todos los habitantes. Estas políticas de Estado solo alcanzan un resultado real y concreto cuando los distintos protagonistas que las producen, son entendidos como entes independientes e iguales.
La ruptura con el status quo de las actuales instituciones desacreditadas debe realizarse con una base sustentable y confiable. Este descreimiento ha sido producto de múltiples factores. Una Nación que gane previsibilidad genera confianza, y esto acaba por lograr tranquilidad. Por ello, es que necesitamos saber hacia dónde vamos, qué queremos y cómo lo vamos a hacer. El diálogo debe contar con la sinceridad y responsabilidad de quienes sean sus actores, sin olvidar que en tal momento representan al pueblo.
Por esto, es que no pueden renunciar al mandato que les ha sido conferido. La representación significa llevar hacia determinado lugar una voluntad o idea de otro, que ha confiado en determinado persona, grupo o partido político su interés. Renunciar unilateralmente a ese mandato implica ejercer en forma irresponsable una obligación que ha sido asumida. Los dirigentes deben obligarse a ejercer tal mandato en forma responsable. Entendiendo que al momento de la práctica no se puede dejar de lado el bienestar futuro. Es el momento para vislumbrar entre todos una Argentina más justa, que logre humanizar su presente y soñar un futuro mejor.
Es elemental encarar el dialogo brindándole la suficiente entidad a la opinión ajena, para otorgar en ese mismo instante la efectiva posibilidad de lograr construir algo distinto y consensuado. Es hora de pensar que los medios deben ser relevantes para quien va a tomar una decisión atendiendo a un objetivo futuro. Así se lograrían metas mucho más fructíferas. Las personas que conformamos la sociedad debemos interesarnos nuevamente por la cosa pública. El retraimiento debe hacernos reflexionar. Solo logra que aquellos desinteresados queden bajo el dominio de quienes si se interesan y manejan la política.
Pensemos en participar y acercar ideas. La mayor participación logra aumentar el debate y genera un aumento cualitativo. Solo así… sabiendo que hay alguien que, como uno, quiere una Argentina mejor… podremos lograrla.
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muy buena el artículo, ojalá los vientos de cambio se escuchen y no pasen por lo actores del dialogo como una simple brisa.
siempre despues de una elección corresponde realizar una reflexión o análisis de los resultados, sus causas y consecuencias. Pero si bien el dialogo es hoy una palabra de moda (como lo fue la honestidad en la honestidad en los ‘90), las posiciones partidarias y/o sectoriales nunca dejan de ser lo que son: posiciones, que a la larga la practica las termina convirtiendo en intransigentes por temor a ser tildados como una traición a los ideales. Que los recien electos y los viejos electos converjan en un dialogo y lleguen a lograr un minimo de consenso respecto del pais que queremos, es lo deseable por toda la ciudadania. Pero la historia argentina ha demostrado que eso hasta ahora es solo una utopia. El futuro siempre da esperanza. Se dice que para obtener resultados diferentes no hay que hacer siempre lo mismo. Un pais distinto habra cuando estas posturas sectoriales cambien seriamente y que no sean solo buenas intenciones. Porque el mundo esta lleno de buenas intenciones pero se lo contruye con hechos concretos.