
La realidad nos brinda una sociedad alejada de la política. Esto es consecuencia de un largo tiempo en el que los dirigentes han permanecido autistas con respecto a las necesidades que imperan en el cuerpo social. Este autismo trajo aparejada la clara separación de la sociedad con respecto a la actividad político partidaria.
La falta de valores que sirven como patrones irrenunciables potenció este fenómeno negativo. La consecuencia directa fue el total descreimiento. Frente a este escenario de desinterés y falta de confianza, se constituye un desafío impostergable para quienes seguimos en la senda de la militancia: reconstruir el valor de la política.
En la actualidad la juventud siente rechazo por cualquier actividad o hecho que linde o pertenezca al género político. La falta de ideales fuertes a los que aferrarse y luchar por ellos, la inexistencia de utopías son elementos constitutivos de esta realidad sociológica. Por tanto, son los vectores sobre los que necesariamente debemos transitar quienes somos actores de la política.
El acontecer actual nos pone de manifiesto la escasez de medios que existen para posibilitar nuevos contactos entre la población que permanece distante de la política y quienes participamos de la misma. El dialogo es el canal por excelencia para acercarnos y partir hacia un nuevo y diferente estado de cosas. La compulsión a la búsqueda de consensos garantiza un marco de respeto por las opiniones e ideas no similares.
Es ineludible mantener una misma concepción de la política. Es imposible plantear un dialogo con idiomas distintos, es decir, si quienes resultan interlocutores sostienen pensamientos dispares sobre el significado de la misma, no habrán por concluir en una farsa de relación. Quienes hacemos y formamos parte de este espacio sostenemos que la política es un medio que busca producir acciones tendientes a brindar soluciones para el cuerpo social en su integridad. Es decir, es la actividad que regulada, en primer término, por valores morales y éticos, tiende a lograr el bien común. En suma, las diferentes necesidades individuales deben confluir en una necesidad mayor que se denomina bien común, y este debe ser el objetivo principal y directo de la actividad política.
A la vez, esto no debe permitir el menoscabo de los intereses y necesidades individuales. A nuestro entender, ningún individuo puede saberse feliz si la comunidad en la que interactúa no encuentra resueltas sus necesidades más mínimas. A esto, es importante agregar que las mayorías no deben satisfacer sus intereses olvidando las necesidades de las minorías.
La democracia es un régimen de gobierno en la que la mayoría gobierna, pero no debe hacerlo sirviendo únicamente a sus intereses, sino por el contrario, debe asegurar un respeto al pueblo en general, es decir, no olvidar y abarcar las necesidades de las minorías. Aquí es donde encontramos un plano en el que rigen los valores. El espíritu solidario que debe teñir la actividad política exhorta a contemplar opiniones dispares y hasta opuestas.
El progreso, tanto personal como colectivo, debe ser un destino obligado. Debemos trabajar incesantemente en la superación. Una sociedad que no busca mejorar, no progresa. La vocación de servicio nos indica que no se debe ejercer la política como un medio para obtener fines espurios, sino que las conductas deben dirigirse para atender a los individuos.
Por todo esto, si crees como nosotros que la política es sana y sirve para mejorar, si deseas que esta realidad cambie y así mejore, unite y construyamos juntos una nueva utopía… en Compromiso Peronista te estamos esperando para seguir militando y tratando de construir nuevas alternativas.
A continuación, la participación del autor de la nota en el programa periodístico “Siempre hay más” en representación de la Juventud del Frente para la Victoria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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muy bueno tu artículo. La desocupación de la década de los 90 fomentó el clientelismo entre los jóvenes que por suerte están recuperando el idealismo y la pasión, según se desprende de tu nota.
Hola,Cro.una verdadera pena tu pensamiento(si entendi bien)
No,no creo que haya unos pocos iluminados,y el resto descrea.
Sinceramente,como peronista,no lo creo para nada.
Sabes que pasa?Hay muchos que se ponen a la palestra y no dejan pasar a nadie.Hay mucho cro joven que piensa,sabe,y no lo escuchan.La envidia acampa,hijo.
Cra. Isabel: no fue mi intención sostener o inducir a pensar que hay unos pocos “iluminados”. Muy por el contrario. Entiendo que frente a una crisis ideologica y militante la existencia de utopías y compromiso sirve para progresar. Allí se cambia el objetivo y se intenta construir desde lo que uno piensa y siente. Sosteniendo valores (solidaridad, progreso, respeto, etc) se puede elaborar un nuevo mapa social con lazos mas fuertes que permitan el disenso. Por eso es que alentamos a la participacion en general, no solo esperando a los iluminados (más allá que serán bienvenidos), que seguro son muchos y no unos pocos.
Por otro lado, comparto tu visión de aquellos dirigentes que en su apetito egoista no permiten la renovación de cuadros.
Es un placer que participes de nuestro espacio. Te esperamos nuevamente!
Marcos, mas que hacer un comentario acerca del contenido de la nota periodística, deseo felicitarte por tus logros desde la militancia mas pura y llana, de la que fui un acreditado testigo y ratificar frente al resto de los comentaristas tu dedicación franca y honradez a la hora de elegir la política como vocación. Un gran abrazo de tu ex profe de penal.